Terror en la sala familiar
5 de octubre de 2024
⚠️_Este post contiene imágenes explícitas_⚠️
El 20 de agosto de 1989, José y Kitty Menéndez se acomodaron en la sala familiar de su mansión en el 722 de North Elm Drive, listos para ver “La espía que me amó”, una película de la saga James Bond. Disfrutaban de la tranquilidad del domingo: era el día libre del ama de llaves, y sus hijos, Lyle y Erik, habían salido. La alarma no estaba conectada… no era necesario en un lugar como Beverly Hills.
Alrededor de las diez de la noche, dos intrusos irrumpieron en la mansión. Se desplazaron en silencio hasta las puertas francesas que daban a la sala donde la pareja se encontraba. Sin mediar palabra, abrieron las puertas y comenzaron a disparar de manera errática. Los expertos señalarían más tarde que era imposible establecer el orden exacto de los disparos.


La escena del crimen era brutal. Los cuerpos de José y Kitty estaban rodeados de salpicaduras de sangre que cubrían el sofá, las paredes, las persianas, la mesa de café y casi toda la habitación. José fue hallado sentado en el sofá, con la cabeza inclinada, mientras que Kitty yacía sobre su costado derecho en el suelo, a escasos centímetros de los pies de su esposo. Ambos presentaban múltiples heridas de bala en la cabeza y el torso, causadas por una escopeta. Sin embargo, no se encontraron casquillos en la escena.

Kitty recibió un total de nueve disparos. Su rostro estaba irreconocible: había perdido un ojo y la mayoría de sus dientes estaban destrozados. Una de sus piernas, con una herida severa en la rodilla, se había roto y quedó doblada en un ángulo de 45 grados. José, por su parte, fue alcanzado por cinco disparos. Además de un disparo a quemarropa en la cabeza, recibió impactos en el pecho, el brazo y el codo izquierdo. La autopsia reveló que su cerebro estaba mayoritariamente eviscerado, y una de las balas que le atravesó el muslo izquierdo le dejó una herida de cinco centímetros.


Radiografías de los cadáveres de José y Kitty Menéndez